La Vitamina C: Un nutriente Esencial Está bien establecido que la vitamina C (ácido ascórbico o ascorbato) es un nutriente absolutamente esencial para el funcionamiento normal del metabolismo que sólo podemos obtener de los alimentos. En la actualidad existe una gran controversia sobre cuál es la cantidad óptima de vitamina C que deberíamos consumir para mantener un buen estado de salud. Está bien establecido que la vitamina C (ácido ascórbico o ascorbato) es un nutriente absolutamente esencial para el funcionamiento normal del metabolismo que sólo podemos obtener de los alimentos. En la actualidad existe una gran controversia sobre cuál es la cantidad óptima de vitamina C que deberíamos consumir para mantener un buen estado de salud. La cantidad diaria recomendada (CDR) de vitamina C se ha establecido según un criterio de mínimos con el objetivo principal de las autoridades sanitarias reguladoras de prevenir el escorbuto, una patología debilitante relacionada con la deficiente síntesis de colágeno. La normativa europea ha fijado la CDR en 60 mg/día para adultos sanos y no fumadores, mientras que la Food and Nutrition Board de la National Academy of Sciences de EEUU la elevó en el año 2000 a 75-100 mg/día en mujeres y a 90 mg/día en hombres. Estos valores se establecieron para procurar un cierto margen de seguridad, ya que serían suficientes para prevenir la aparición de escorbuto durante un mes en un individuo que dejase de consumir vitamina C. Puesto que obtener 60 mg/día de vitamina C es fácilmente asequible mediante el consumo de frutas y verduras frescas y que claramente el escorbuto no es un problema substancial en el mundo desarrollado, el objetivo puede considerarse como alcanzado, a pesar de que el aporte de vitamina C en la dieta de una gran parte de la población es inferior a la CDR, incluso en países desarrollados. Pero la vitamina C, además de prevenir el escorbuto, cumple otras funciones bioquímicas de gran importancia. La vitamina C tiene dos propiedades fundamentales: es un potente agente antioxidante, y los residuos que deja son muy poco reactivos. En realidad, presumiblemente la cantidad de vitamina C requerida para cumplir eficientemente su labor antioxidante y mantener un óptimo estado de salud es muy superior a la que se necesita para prevenir el escorbuto, por lo que antes de que aparezcan los primeros síntomas del mismo ya estarían produciéndose deficiencias de vitamina C, no tan evidentes pero que contribuyen a la aparición de enfermedades crónicas. Por eso, el criterio usado por las autoridades reguladoras para determinar la conveniencia nutricional de vitamina C seguramente no es el más adecuado. En general, el efecto antioxidante comienza a notarse con una modesta suplementación de vitamina C de 60 mg/día, pero los resultados son más notables con cantidades mayores. Estudios realizados han observado efectos beneficiosos de la toma de vitamina C principalmente entre la población fumadora, que tienen un estado de mayor estrés oxidativo. Los oxidativos se han relacionado firmemente con un gran número de enfermedades degenerativas. Por eso es legítimo cuestionarnos si para tener un estado de salud óptimo y prevenir enfermedades degenerativas sería necesario un aporte mayor de vitamina C. En efecto, numerosos estudios clínicos indican que un aporte diario de vitamina C en cantidades varias veces superiores a la CDR tienen efectos beneficiosos sobre una larga lista de procesos fisiológicos, todos ellos probablemente relacionados con la actividad antioxidante del ácido ascórbico. Por el contrario, se ha observado que las personas cuyo consumo de vitamina C es menor, tienen una mayor mortalidad relacionada con enfermedades cardiovasculares y con desarrollo de cáncer. Debido a la significativa actividad antioxidante de la vitamina C, actualmente el estado de la misma como nutriente es bastante controvertido y hay muy poco consenso sobre cuáles son las cantidades mínimas y máximas, a lo cual sin duda contribuye el hecho de que metabolismo del ácido ascórbico todavía no se conoce con precisión.