Los grandes fumadores tienen mayor riesgo de agravar diferentes enfermedades cutáneas. El mas importante de los factores adversos asociado con el tabaco se ha asociado con psoriasis, carcinoma de células escamosas y peor pronostico en melanomas.

Ya esta suficientemente documentado el efecto del tabaco sobre las arrugas y el envejecimiento prematuro de la piel debido al aumento de la actividad de la elastasa y la degradación de la elastina en la dermis.

El fumar estimula en la piel la actividad de las MMP-l (Metalo proteinasa-l), la cual específicamente degrada el colágeno, la proteína mas abundante en la piel. Así mismo se ha podido comprobar cómo el fumar disminuye la velocidad de síntesis de los colágenos tipo I y III en vivo y altera el balance del recambio de la matriz extracelular en la piel.( 4)

Hay sin embargo otros autores que creen que la perdida de la elasticidad de la piel con el envejecimiento no es debida a la perdida de colágeno sino a su entrecruzamiento producido tanto por las radiaciones UV como por el tabaco (5)

Los riesgos derivados del contacto de la piel con el Ozono, generador de lipoperoxidaciones y formador de aldehídos grasos tóxicos, son frecuentes en el aire contaminado de las ciudades. La presencia del Ozono en la atmósfera es importante sobre todo en las ciudades porque además se junta con vapores de gasolina, de óxidos de Nitrógeno y ambiente soleado (UV),teniendo un efecto sinérgico y potenciador de la formación de radicales libres.

Aunque la alimentación es un factor de origen externo, las consecuencias que origina para bien o para mal son de origen interno, ya sea disminuyendo el efecto de los factores intrínsecos y equilibrando la homeostasis o todo lo contrario.