Obesidad y Actividad Física Papel de la actividad física en el tratamiento de la obesidad
Si bien el ejercicio aislado es sólo mínimamente efectivo para la pérdida de peso en pacientes obesos, parece ser fundamental para su mantenimiento y la salud cardiovascular.Bensimhon D, Kraus W, Donahue M
Desarrollo(SIIC) –
La obesidad ha cobrado proporciones epidémicas. El National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES 1999-2000) mostró que el 31% de los adultos estadounidenses presentaban obesidad, definida por un índice de masa corporal (IMC) > 30 kg/m2, y el 34%, sobrepeso (IMC 25-29.9 kg/m2). Es decir que el 65% de los adultos presentaban exceso de peso, un 20% más que 20 años atrás. La obesidad puede producir alrededor de 300 000 muertes anuales y tiene consecuencias en varias patologías como hipertensión, enfermedad coronaria (EC), hiperlipidemia, diabetes mellitus (DBT), depresión, cáncer de mama, colon, próstata, endometrio y vesícula biliar, apnea del sueño, dolor de espalda crónico y artrosis. En 1998 la American Heart Association clasificó a la obesidad como un importante factor de riesgo modificable de EC. Por ello, se han realizado varias investigaciones para evaluar el papel de la dieta y del ejercicio en el tratamiento de la obesidad.
Actividad físicaExisten numerosos datos observacionales que sustentan la relación entre el sedentarismo y la obesidad. Una revisión de 8 estudios prospectivos del American College of Sports Medicine (ACSM) mostró una asociación entre el bajo nivel de actividad física y el riesgo de obesidad. En una clínica de Dallas se analizaron datos de más de 5 300 personas de ambos sexos entre 1970 y 1994 y se observó que, por cada aumento de un minuto en el tiempo de ejercicio entre la primera evaluación y la segunda, se redujo en 21% la probabilidad de aumentar 10 kg durante un período de estudio de 7.5 años en promedio. Un estudio aleatorizado y controlado llevado a cabo en la Universidad de Duke mostró una relación dosis-respuesta entre el volumen semanal de ejercicio y la modificación del peso en sujetos con sobrepeso que no hacían dieta. Para evitar aumentar 2.5 lb (peso aumentado por los sujetos que no realizaron ejercicio durante 6 meses) era necesario caminar o trotar 6 a 7 millas por semana. El sedentarismo también se encuentra a niveles epidémicos, con tasas de prevalencia paralelas a las de la obesidad. Más del 60% de los adultos estadounidenses refirieron realizar actividad física en forma infrecuente y 25% son totalmente sedentarios. Estas cifras representan la participación en deportes, gimnasia y actividades recreativas pero no cuantifican la energía gastada en actividades de la vida diaria. Haskell estimó que reemplazar 2 minutos por hora de los empleados en el envío de correos electrónicos por una caminata hasta la oficina del compañero de trabajo podría determinar una diferencia de 5 kg de peso en una década.
Ejercicio en el tratamiento de la obesidadPérdida de pesoVarios estudios parecen indicar que el ejercicio aislado es un método algo ineficiente para perder peso. Para quemar 1 libra de grasa deben realizarse aproximadamente 35 millas de trote o caminata.Un panel de expertos examinó 12 estudios aleatorizados y controlados sobre los efectos del ejercicio aeróbico no acompañado por dieta sobre la pérdida de peso. Como resultado se halló que las personas que se ejercitaron perdieron un promedio de 5 lb más en 9 meses que quienes no lo hicieron. Similares resultados fueron obtenidos en 2 metaanálisis. En un reciente estudio aleatorizado y controlado en 52 hombres obesos, 14 pacientes asignados a realizar ejercicio para quemar 2 940 kcal/día perdieron un promedio de 16 lb durante 12 semanas. Bouchar y colaboradores realizaron un estudio en el que 5 hombres fueron enviados a un complejo residencial donde debían realizar 2 sesiones de ejercicios de 53 minutos, 6 veces por semana durante 100 días. La ingesta alimentaria era vigilada en forma estricta y debía mantenerse constante. Pasados 3 meses los participantes habían perdido un promedio de 8 kg. La importante pérdida de peso en este estudio controlado puede explicarse parcialmente por la cantidad incrementada de ejercicio con respecto a otros ensayos. Además, da crédito a la creencia de que el incremento de actividad física suele acompañarse por un aumento concomitante de la ingesta alimentaria. Los sujetos obesos suelen declarar un menor consumo calórico que el real.
Mantenimiento de la pérdida de pesoSi bien el ejercicio parece desempeñar un modesto papel en la pérdida de peso, podría tener una participación crucial en el mantenimiento de esta pérdida. Un reciente metaanálisis de 6 estudios aleatorizados y controlados, donde se compararon los efectos de la dieta frente a esta última más ejercicio para mantener la pérdida de peso durante más de un año, mostró que el grupo de dieta más ejercicio logró mejores resultados en el mantenimiento de la pérdida de peso durante un seguimiento de al menos un año que el de aquellos que sólo realizaron dieta. No obstante, las diferencias fueron significativas en sólo 2 de los 6 estudios. Una revisión de 46 estudios observacionales y aleatorizados mostró una tendencia hacia un mejor mantenimiento del peso en los grupos que realizaron actividad física en comparación con los controles, con el nivel de actividad proporcional a la cantidad de peso perdido.La mayor parte de los datos que sustentan el papel del ejercicio en el mantenimiento de la pérdida de peso provienen de estudios observacionales y de análisis post hoc de ensayos sobre pérdida de peso. El National Weight Control Registry contiene información de más de 3 000 personas que mantuvieron una pérdida de peso > 30 lb por > 1 año. Los individuos que mantienen la pérdida de peso emplean 3 estrategias conductuales. En primer lugar, ingieren una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos. Segundo, realizan una autoevaluación frecuente del peso corporal y de la ingesta alimentaria. Por último, alcanzan altos niveles de actividad física regular. El 91% de los participantes informaron realizar ejercicio en forma regular –por ejemplo, una hora de caminata rápida– como arma fundamental para mantener la pérdida de peso.
Composición corporalEl ejercicio estimula la pérdida de grasa y el aumento de masa magra muscular, lo que puede afectar la cantidad absoluta de peso perdido. En contraste, cuando se pierde peso sólo mediante dieta, hasta el 30% de la pérdida puede deberse sólo a la pérdida de masa muscular.Los resultados de estudios observacionales en miles de personas mostraron efectos beneficiosos de la actividad física sobre la distribución de la grasa corporal determinada por la circunferencia de la cintura (CC), relación cintura/cadera (RCC) y relación cintura/muslo. No obstante, los resultados de estudios controlados fueron ambiguos. Un ensayo controlado en 131 hombres obesos asignados al azar a dieta sola, ejercicio solo o a un grupo control sedentario mostró luego de un año una pérdida promedio mayor de peso en el grupo de dieta (7.2 kg) en comparación con el grupo de ejercicio (4 kg). Sin embargo, los hombres del primer grupo perdieron 1.3 kg de masa muscular y los que se ejercitaron ganaron 0.1 kg de músculo. Por lo tanto, la diferencia real de pérdida de peso entre ambos se tornó menor (5.9 kg frente a 4.1 kg).Un estudio acerca del efecto del ejercicio de resistencia sobre la composición corporal en 28 hombres jóvenes y mayores mostró que aunque se produjeron sólo pequeños cambios en el peso, la CC y RCC, ambos grupos presentaron un 20% de reducción de los depósitos de grasa intraabdominal medidos por tomografía computarizada. Esto fue confirmado en un estudio en 173 mujeres posmenopáusicas obesas.
Beneficios para la saludExisten numerosas pruebas observacionales que apoyan el hecho de que la actividad física regular puede reducir la mortalidad por todas las causas y, en particular, la mortalidad cardiovascular (CV) del 20% a 30%. Por ejemplo, el Aerobics Center Longitudinal Study de 24 años de duración del que participaron 26 000 hombres obesos con buen estado CV (demostrado por prueba con cinta sinfín) mostró tasas de mortalidad global y CV de alrededor del 50% de las presentadas por hombres de peso normal no entrenados. Otros estudios han sugerido que la actividad física, independientemente de su acción sobre el peso, tiene efectos favorables sobre la presión arterial, la resistencia a la insulina, el perfil lipídico, la gravedad de la apnea del sueño y la incidencia de cáncer de colon, cáncer de mama, artrosis y osteoporosis. La pérdida de 5% o 10% del peso inicial puede producir mejorías sustanciales en los factores de riesgo de enfermedad CV y DBT y conducir a una reducción o interrupción de la medicación. El Diabetes Prevention Program Trial incluyó a 3 234 sujetos no diabéticos e IMC promedio de 34 kg/m2 con elevación de la glucemia en ayunas o en la prueba de tolerancia a la glucosa. El grupo asignado a modificaciones en el estilo de vida (dieta baja en grasas + ejercicio regular de al menos 150 min/semana) presentó una reducción del 58% del riesgo de DBT en comparación con placebo y el grupo con metformina redujo la incidencia de DBT un 31%.
Entrenamiento de resistenciaLa mayoría de los estudios sobre ejercicio para el manejo de la obesidad se han enfocado en el ejercicio aeróbico. En los programas de entrenamiento con pesas combinado con restricción dietaria no se modifica la pérdida absoluta de peso, en comparación con la dieta sola o la dieta más ejercicio aeróbico. No obstante, el entrenamiento de resistencia tiene un favorable efecto sobre la composición corporal en sujetos obesos que pierden peso por restricción alimentaria. Se demostró que por cada 10 kg perdidos sólo con dieta, 25% corresponde a masa magra. Otro estudio mostró que esta pérdida de masa magra podría evitarse con el agregado de un programa combinado de ejercicio aeróbico y de entrenamiento de fuerza. Los investigadores observaron una pérdida de masa grasa del 69% con dieta, del 78% con dieta y ejercicio aeróbico, y del 97% con dieta, ejercicio aeróbico y pesas. Los estudios aún no han demostrado que el aumento del porcentaje de masa magra prevenga la disminución de la tasa metabólica basal asociada con la pérdida de peso. Los resultados iniciales de estudios sobre entrenamiento de resistencia y marcadores de riesgo CV sugieren que la mejoría de la glucemia y de los marcadores de la inflamación depende más de la pérdida de peso que del ejercicio en sí.
Prescripción del ejercicioLos datos sobre ejercicio y mortalidad en individuos obesos sugieren que existe una relación entre el volumen de ejercicio y la mortalidad y que se requiere un gasto de energía semanal de al menos 4 200 kcal (30 minutos o 2 millas de caminata rápida 5 veces por semana) para producir una reducción significativa en la mortalidad. Existe una similar relación entre el volumen de ejercicio y la modificación de los factores de riesgo CV. No obstante, parece requerirse más ejercicio para perder peso y mantener la pérdida. En el National Weight Control Registry, 52% de aquellos que logran mantener el peso gastan 10 500 kcal/semana las mujeres y 13 860 kcal/semana los hombres, equivalente a 60 a 80 minutos diarios de actividad moderada (caminata rápida). En conclusión, el ejercicio regular parece ser fundamental para la prevención del aumento de peso y para el mantenimiento de la pérdida de peso, así como para fomentar la salud CV. SIIC
Obesity and Physical Activity: A Review. American Heart Journal 151(3):598-603, Mar 2006