En realidad, prefiero comentar este artículo al principio y no al final, para evitar que no lo vean:
E
n este estudio observacional, como en la mayoría de los que se hacen en medicina, se han dado cuenta de que los omega 6 pueden favorecer el desarrollo de síndrome metabólico. Resulta que desde hace muchos años, autores como Barry Sears y muchísimos otros vienen explicando cómo los ácidos grasos omega 6 pueden formar GLA, a su vez este forma DGLA y este, en presencia de la acción de la 5 delta desaturasa, puede producir ácido araquidónico, como eicosanoides inflamatorios. De tal manera que la ingesta de linoleico es un arma de doble filo si no se aporta la cantidad adecuada de EPA, que inhibe la 5 delta desaturasa, solo así estaremos produciendo eicosanoides antinflamatorios con predomineo de los PRO. Con estos antecedentes, cada vez me convenzo más de lo lejos que estamos de la bioquímica médica clínica en nuestra formación y cuántas soluciones brinda la medicina ortomolecular que la alopática obvia.

Ácidos grasos de la dieta y el riesgo de síndrome metabólico

El contenido de ácido linoleico y de ácido grasos poliinsaturados de la dieta predice el desarrollo de síndrome metabólico independientemente del tabaquismo, la actividad física y el índice de masa corporal.
Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Uppsala, Suecia, sugiere una relación entre la calidad de la grasa dietaria y el desarrollo de síndrome metabólico. la Dra. Eva Warensjo y sus colegas decidieron evaluar factores relacionados con los ácidos grasos que puedan servir de indicadores de la calidad de la grasa dietaria y del metabolismo de ácidos grasos en relación con el síndrome metabólico. Para ello realizaron un análisis de factor principal en hombres que participaban en un estudio poblacional longitudinal en Uppsala. Los factores fueron evaluados cuando los pacientes tenían 50 años (n = 2.009) y 70 años (n = 576), y se estudiaron las relaciones entre los factores de ácidos grasos y el síndrome metabólico mediante análisis de sección cruzada y en forma prospectiva (20 años).

El análisis generó 3 factores principales relacionados con los ácidos grasos: bajo contenido de ácido linoleico, ácidos grasos saturados dietarios y ácidos grasos n-3 poliinsaturados (agpi). Todos estos factores diferían entre las personas de 50 años con síndrome metabólico (n = 281) o sin él, pero a los 70 años el único factor diferencial fue el bajo contenido de ácido linoleico, lo cual sugiere una asociación entre el síndrome metabólico y la calidad de la grasa ingerida. El factor de ácido linoleico (riesgo relativo 1,51) y el factor de agpi (riesgo relativo 0,76) predijeron el desarrollo de síndrome metabólico durante los 20 años de seguimiento, independientemente del tabaquismo, la actividad física y el índice de masa corporal. Los factores identificados en este trabajo, que presumiblemente reflejan la calidad de la grasa dietaria y el metabolismo endógeno de ácidos grasos, podrían ser importantes para el desarrollo de síndrome metabólico, concluyen los expertos suecos. Estos hallazgos apoyan la recomendación actual de incrementar la ingesta de agpi y de restringir la ingesta de ácidos grasos saturados.

Am J Clin Nutr 84(2):442-448, 2006.Editora Médica Digital–

 

Dr. Jorge L. Cubrías morales