Un refresco al día aumenta un 20% el riesgo de cardiopatía coronaria 

Ya se ha demostrado el impacto inflamatorio sistémico en la génesis de la cardiopatía isquémica (infarto del miocardio) como consecuencia de la ingesta diaria de «un refresco azucarado al día».  imaginemos la realidad, en la que hay personas que toman litros de estas bebidas diariamente, cómo influye esta tendencia en la salud de nuestra sociedad. También se encontró que solo un refresco al dia aumenta:

  • PCR ( marcador inflamatorio y de disfuncion endotelial)
  • Trigliceridos (Vía disminución del clearence de insulina)
  • Interleuquina 6 y F necrotico Tumoral
  • Baja los Niveles de HDL (colesterol Bueno), leptina y adiponectina

Debemos tener especial cuidado con los zumos de fruta, porque muchas veces consideramos «bebidas azucaradas» a lo refrescos y gaseosas, pero los jugos de fruta tienen una gran cantidad de azúcar añadido, por lo general.

Dr. Cubrías

A continuación, compartimos el artículo original, traducido al español. Artículo original en inglés, Heartwire, Boston, EE.UU. 

Las bebidas azucaradas conllevan un incremento del riesgo de cardiopatía coronaria (CC) y también de algunas modificaciones adversas en los lípidos, los factores inflamatorios y la leptina, según un nuevo análisis de hombres que participaron en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, comunicado por el Dr. Lawrence de Koning (Children’s Hospital Boston, EE. UU.) y sus colaboradores recientemente en un artículo de la versión en línea de Circulation [1].

El autor principal Dr. Frank B. Hu (Harvard School of Public Health, Boston, MA) dijo a heartwire: «Incluso una cantidad moderada de consumo de bebidas azucaradas — estamos hablando de aproximadamente una lata de refresco al día — se asocia a un incremento significativo de 20% en el riesgo de cardiopatía aun después del ajuste con respecto a una amplia gama de factores de riesgo cardiovasculares». «El incremento del riesgo es bastante considerable y creo que tiene importantes repercusiones en la salud pública dado el consumo generalizado de refrescos, no sólo en Estados Unidos sino también cada vez con más rapidez en los países en vías de desarrollo».

El incremento del riesgo es bastante considerable y creo que tiene repercusiones importantes en la salud pública dado el consumo generalizado de refrescos.

No obstante, los investigadores no identificaron ningún incremento del riesgo de CC con las bebidas endulzadas artificialmente en este análisis. El Dr. Hu dice: «Se ha demostrado en estudios previos que el refresco hipocalórico se relaciona con aumento de peso y enfermedades metabólicas, aun cuando esto no se ha fundamentado en nuestro estudio». El problema con el refresco hipocalórico es su sabor dulce intenso, lo cual puede condicionar el gusto de las personas. Todavía no se ha aclarado si el refresco hipocalórico o de dieta representa una alternativa óptima al refresco regular; necesitamos más datos sobre esto».

El Dr. Hu dice que el agua es lo mejor para beber, o café o té. Añade que el jugo de fruta «no es muy buena alternativa, debido al alto contenido de azúcar», haciendo notar que aunque si se diluye con agua «es mucho mejor que una lata de refresco».

Y Hu dice que aunque los presentes resultados sólo se aplican a los hombres, datos previos de su grupo en mujeres del Estudio de la Salud de las Enfermeras [de 2009] fueron equivalentes, «lo cual en realidad refuerza la credibilidad de los hallazgos».

La inflamación podría ser un mecanismo de la repercusión del refresco en el riesgo de CC.

El Dr. Hu y sus colaboradores explican que aunque muchas investigaciones han demostrado un vínculo entre el consumo de bebidas endulzadas con azúcar y la diabetes de tipo 2, en pocos estudios se ha analizado la interrelación de estas bebidas con la cardiopatía coronaria.

De ahí que analizaron las interrelaciones del consumo de bebidas endulzadas con azúcar promediadas en forma acumulada (p. ej., refrescos) y de bebidas artificialmente endulzadas (p. ej., refrescos hipocalóricos o de dieta) con casos nuevos de CC mortal y no mortal (MI) en 42.883 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. A partir de 1986 y cada dos años hasta diciembre de 2008, los participantes respondieron a cuestionarios en torno a la alimentación y otros hábitos de salud. Se proporcionaba una muestra de sangre a la mitad del estudio.

Hubo 3683 casos de CC en el seguimiento a 22 años. Los del cuartil superior del consumo de bebidas endulzadas con azúcar tuvieron un riesgo relativo de CC 20% más alto que los del cuartil inferior (RR: 1,20; ppara la tendencia <0,001), después del ajuste con respecto a edad, tabaquismo, actividad física, alcohol, polivitaminas, antecedentes familiares, calidad de la alimentación, ingesta de calorías, índice de masa corporal, cambio del peso corporal antes de la incorporación en el estudio y dietas.

El ajuste con respecto a la autonotificación de hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión arterial y diabetes de tipo 2 diagnosticada sólo atenuó levemente estas interrelaciones, lo cual indica que el consumo de refresco «puede repercutir en el riesgo de CC más allá que los factores de riesgo tradicionales», dijeron los investigadores.

El consumo de bebidas artificialmente endulzadas no se relacionó en grado significativo con CC (RR multifactorial: 1,02; p para la tendencia = 0,28).

La ingesta de bebidas endulzadas con azúcar, pero no endulzadas con edulcorantes artificiales, también se relacionó en grado significativo con un aumento de los triglicéridos y con varios factores inflamatorios presentes en la circulación — como proteína C reactiva, interleucina 6 (IN-6) y receptor de factor de necrosis tumoral 1 (TNFr1) — así como una disminución del colesterol de las HDL, lipoproteínas (a) (Lp[a]) y leptina (p< 0,02).

El Dr. Hu y sus colaboradores dicen: «La inflamación es un factor clave en la patogenia de las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades cardiometabólicas y podría representar un mecanismo adicional por el cual las bebidas endulzadas con azúcar influyan en el riesgo».

El reducir el consumo de refrescos es una de las conductas más fáciles de cambiar.

El Dr. Hu dice que uno de los principales componentes del refresco, el jarabe de maíz rico en fructosa, es subsidiado en Estados Unidos, por lo que tales bebidas resultan «ridículamente económicas» y ayudan a explicar por qué el consumo es tan considerable, sobre todo en grupos socioeconómicos más bajos.

Los médicos debieran aconsejar a las personas con cardiopatía o con riesgo para que reduzcan su consumo de bebidas azucaradas; es algo casi obvio.

Hizo hincapié: «Los médicos debieran primeramente poner el ejemplo a sus pacientes». «Luego, a las personas que ya tienen cardiopatía o que tienen un riesgo considerable, los médicos debieran aconsejarlas para que reduzcan su consumo de bebidas azucaradas; es algo casi obvio, como recomendarles que dejen de fumar y que hagan más ejercicio. El consumo de bebidas azucaradas es un comportamiento relativamente fácil de modificar».

Y aunque este estudio en concreto incluyó principalmente individuos blancos y son escasos los datos disponibles sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares relacionadas con el consumo de refresco en las personas con otros antecedentes étnicos, se dispone de datos sobre su efecto en la diabetes de tipo 2 en estos grupos, dice.

Hace notar: «Se ha demostrado en grupos minoritarios — como en los estadounidenses de origen africano y los asiáticos — que son más susceptibles a los efectos perjudiciales» de las bebidas azucaradas sobre la aparición de diabetes.