Los grandes fumadores tienen mayor riesgo de agravar diferentes enfermedades cutáneas. El más importante de los factores adversos asociados con el tabaco es la psoriasis, el carcinoma de células escamosas y, el peor pronostico, son los melanomas.

Ya está suficientemente documentado el efecto del tabaco sobre las arrugas y el envejecimiento prematuro de la piel, debido al aumento de la actividad de la elastasa y la degradación de la elastina en la dermis.

El fumar estimula en la piel la actividad de las MMP-l (Metalo proteinasa-l), la cual específicamente degrada el colágeno, la proteína mas abundante en la piel. Así mismo se ha podido comprobar cómo el fumar disminuye la velocidad de síntesis de los colágenos tipo I y III en vivo y altera el balance del recambio de la matriz extracelular en la piel.

Hay sin embargo otros autores que creen que la pérdida de la elasticidad de la piel con el envejecimiento no es debida a la pérdida de colágeno sino a su entrecruzamiento, producido tanto por las radiaciones UV como por el tabaco.

Los riesgos derivados del contacto de la piel con el Ozono, generador de lipoperoxidaciones y formador de aldehídos grasos tóxicos, son frecuentes en el aire contaminado de las ciudades. La presencia del Ozono en la atmósfera es importante, sobre todo en las ciudades, porque además se mezcla con vapores de gasolina, de óxidos de Nitrógeno y ambiente soleado (UV), teniendo un efecto sinérgico y potenciador de la formación de radicales libres.

Aunque la alimentación es un factor de origen externo, las consecuencias que origina para bien o para mal son de origen interno, ya sea disminuyendo el efecto de los factores intrínsecos y equilibrando la homeostasis o todo lo contrario.

Así es como la contaminación y el tabaco están causando estragos en tu piel. Si necesitas ayuda para dejar de fumar y saber en qué estado está la dermis, ven a visitarnos. ¡Podemos ayudarte!