Cada vez son más conocidas las continuas alzas en las estadísticas que estudian el comportamiento de la obesidad a nivel mundial. Lo más triste del tema es que esto no solo está afectando a los adultos, sino también a los niños y adolescentes, siendo un fuerte cimiento para tener cada vez más obesos en el futuro y, por ende, más enfermos.

Me explico: del 100% de los niños que son obesos, un 85% de ellos lo será también cuando lleguen a la pubertad y a la adolescencia. De estos últimos, casi en su totalidad, continuarán siéndolo o les costará mucho más que a los demás tener un peso cercano a lo ideal. En su vida de adultos, esto tiene una explicación que trataré de exponer a continuación:
 
Tanto en la etapa infantil como en la de adolescente, se produce en el organismo la diferenciación de las células grasas. Es decir, las células precursoras del adiposito son estimuladas en estas etapas por influjos hormonales, que dependen en gran medida de ellas mismas, o lo que es lo mismo, de la cantidad de ácidos grasos depositados que existan en esos momentos. Esto trae consigo una consecuencia simple: mientras más sobrepeso tengamos en estas etapas, más se estimula la formación de nuevos adipositos o receptores de ácidos grasos, los cuales después de creados no desaparecen. Existen algunos métodos para depletarlos de grasas, pero el «depósito» siempre se mantiene allí, de tal manera que si luego se recuperan los erróneos hábitos nutricionales y/o son víctimas de las TI, lo más seguro es que reaparezca el sobrepeso, incluso más que antes de empezar el tratamiento.
 
Esto explica el efecto yoyó de muchos pacientes que tienen un sustrato anatómico formado para recibir todas las grasas que se formen por cualquiera de las vías metabólicas y, desgraciadamente, favorecen a su formación. A modo de explicación, las TI no son más que las técnicas inmovilizadoras, tales como el ordenador, los videojuegos, la televisión, el coche, los metros y todo aquello que favorece tecnológicamente la disminución de nuestra actividad física y, por ende, el gasto calórico.
 
Por otro lado, la metodología actual para reducir el peso, se consigue, en su mayoría, por una pérdida de masa muscular. Lo que es, desde cualquier punto de vista, un error, ya que este es el órgano metabólicamente más activo. Es decir, el que más energía necesita para su funcionamiento. Además, este músculo perdido es reemplazado por tejido graso cuando se recupera el peso, por lo que cada vez será más gordo en grasa y más pobre en tejido muscular, debido a que ha reducido la «fábrica» donde se quema la energía, convirtiéndose en un círculo cerrado muy negativo para la salud.
 
Este artículo está diseñado para cualquier persona, sin conocimientos médicos, y tiene como objetivo tratar de luchar contra este mal, que cada día nos está enfermando más.
 
Para terminar, un último consejo: ocupémonos hoy de nosotros, no lo dejemos para mañana. Nadie podrá hacerlo si no.
 
Dr. Cubrías