El abordaje de la Senolísis es una esperanza objetiva frente a muchas enfermedades crónicas. El envejecimiento de un número especifico de células en un órgano o en múltiples hacen bastante más susceptible a un individuo a padecer de una enfermedad X. En este caso, en ratones, lograron mejorar la función pancreática, recuperándoles de una diabetes que portaban a través de estos mecanismos. Estamos cerca, en el campo de los nutracéuticos ya hay algunos que, en relación a ciertas combinaciones, tienen cierta capacidad senolítica. No obstante, lo ideal es trabajar en la prevención, con datos siempre que se pueda, y esto es un pilar básico.

Dr. Cubrías

Una investigación del Joslin Diabetes Center (Estados Unidos) ha demostrado en ratones que la resistencia a la insulina aumenta la proporción de células beta envejecidas que son disfuncionales y ese incremento en las células beta envejecidas podría conducir a la diabetes tipo 2. Estos investigadores confirmaron una proporción similar de células beta envejecidas en islotes recuperados de humanos con diabetes tipo 2 y mostraron que se puede recuperar la función de las células beta eliminando estas poblaciones envejecidas mediante modificación genética o medicación oral.

«Nuestra hipótesis era que había un componente importante en el desarrollo de la diabetes que consistía en el envejecimiento acelerado de las células beta y que esta población podría ser tratada terapéuticamente», dice la primera autora del trabajo, Cristina Aguayo-Mazzucato.

La investigación, publicada en Cell Metabolism, está dentro de un campo más amplio de estudio de la senescencia. La senescencia es el lento declive de la proliferación y la función de una población celular específica. Estas células se acumulan a medida que los organismos envejecen, pero ciertas circunstancias pueden hacer que algunas células en un organismo envejezcan más rápido que la totalidad.

El equipo de investigación dirigido por Aguayo-Mazzucato generó modelos animales de resistencia a la insulina y realizó un seguimiento de la proporción de células beta senescentes. «Lo que encontramos es que, de hecho, la resistencia a la insulina estaba aumentando la cantidad de células beta senescentes o viejas», explica esta investigadora.

Después eliminaron las células envejecidas mediante manipulación genética o medicamentos que se sabe que eliminan las células senescentes y los resultados fueron sorprendentes. «Pudimos recuperar la función de las células beta y pudimos restaurar la tolerancia a la glucosa», afirma Aguayo-Mazzucato.

La capacidad de restaurar la función de las células beta con una intervención mínima podría cambiar la forma de abordar la diabetes tipo 2. Para muchas personas con la enfermedad, la función de las células beta disminuye hasta el punto en que necesitan inyectarse insulina. Si esta investigación se confirma en ensayos clínicos, las implicaciones para el tratamiento podrían ser enormes.

«Cuando observamos el porcentaje o la cantidad absolutos de las células beta senescentes, rara vez superan el 20% de la población total de células beta y, sin embargo, el objetivo de esta población relativamente menor tuvo un gran efecto en la función, el metabolismo de la glucosa y la identidad celular», destaca.

Los medicamentos para eliminar las células senescentes, los llamados senolíticos, todavía están bajo investigación. Aguayo-Mazzucato y su equipo esperan acercar un tratamiento potencial a la clínica al asociarse con compañías que ya están trabajando en senolíticos, para probar si sus medicamentos funcionarían para las personas con diabetes.

«Esto representa una nueva diana para tratar la diabetes, que es básicamente dirigirse a poblaciones de células viejas o senescentes que realmente contribuyen a la disfunción local», dice. La senólisis, o eliminación de células envejecidas o disfuncionales, es un campo en crecimiento en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad. Esta nueva investigación encaja en la imagen más amplia de cómo los senolíticos podrían ayudar a combatir muchas enfermedades diferentes del envejecimiento, lo que lleva a una mejor calidad de vida.

«De hecho, es un campo muy emocionante y de rápido crecimiento en medicina -explica Aguayo-Mazzucato-. Es prometedor, como lo muestran otros laboratorios, en artrosis, fragilidad muscular o degeneración, función renal, alguna función cerebral». Aunque el trabajo se completó en modelos de diabetes tipo 2, los hallazgos también podrían ser relevantes en la diabetes tipo 1.

«Lo que estamos viendo es que la senescencia es, en realidad, una respuesta al estrés. En el caso de la diabetes tipo dos, este estrés es la resistencia a la insulina. En el caso de la diabetes tipo uno, es el ataque inmune a las células beta -añade-. Pero en ambos modelos, las células beta están respondiendo a estas tensiones al hacerse senescentes. Por lo tanto, creemos que el potencial de esta nueva visión de prevenir la diabetes será válido tanto para el tipo 1 como para el tipo 2».

Fuente original: Univadis