La salud está en gran peligro cuando nos acecha el estrés crónico. Debemos aprender cuáles son los mecanismos implicados y así nos defenderemos de este impacto negativo.

Siempre tengo presente que el fruto de las condiciones estresantes en las que vivimos y los desordenes alimentarios que tenemos están facilitando la expresión continua de enfermedades crónicas en etapas cada vez más tempranas de la vida.  Es urgente e importante modificar estos dos factores si se quiere mantener una calidad de vida aceptable. En este caso, haremos referencia en la capacidad que tiene el primer factor en potenciar las enfermedades existentes y a expresar las que portamos genéticamente y no desarrollamos si no fuesen por estas condiciones.

Estrés y su capacidad de generar enfermedades

Mecanismos del estrés

Haciendo solo un somero resumen, recordaremos que el hombre expuesto a una situación de agresión (estrés) modifica su organismo de modo que rápidamente se ponga en situación de lucha o de huída, según sea la respuesta biológica que interese al organismo.

Para ello hay una reacción dependiente del sistema simpático, determinada por la liberación de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) de la médula suprarrenal y serotonina en el sistema nervioso. Esto consiste básicamente en la elevación del tono muscular, taquipnea (respiración acelerada), taquicardia, aumento de la frecuencia cardiaca, hipertensión arterial, hiperglucemia (elevación del azúcar en sangre), hiperinsulinemia,(elevación de la insulina en sangre), hipercoagulabilidad sanguínea (sangre densa engrosada, pro-trombosis), aumento de la diuresis (aumento de la frecuencia y/o volumen al orinar), etc.

Cuando a esta preparación del organismo para la acción, le sigue realmente la acción para la que se preparaba, esto es, la lucha o la huida, hay una realización muscular, y este ejercicio físico prolongado cumple el fin orgánico correspondiente a las alteraciones fisiológicas antes mencionadas. Tras el ejercicio, el organismo llega a un estado de relajación que le conduce a la normalidad.

Por ello el estrés es un mecanismo defensivo, positivo, del mayor interés, pues tiende a preservar nuestra integridad organica en momentos de peligro.

Estrés y vida moderna

Sin embargo, la evolución cultural del hombre ha sido superior a su evolución biológica. Es curioso que en la actualidad los motivos del estrés hayan cambiado (ahora son problemas profesionales, familiares, sociales, económicos), pero la respuesta orgánica sigue siendo la misma: liberación de catecolaminas y organismo en situación de estrés.

Pero hay un elemento distinto de la vida actual que agrava la situación del estrés orgánico: que el organismo, preparado para la lucha o la huida, es decir, para una acción física concreta, no la realiza, perdiendo con ello la acción relajante posterior al ejercicio físico. De este modo, la situación de estrés tarda en disiparse por sus propios medios, y al permanecer durante algún tiempo, puede afectar al organismo.
Esta afectación orgánica se multiplica cuando el estrés incide frecuentemente y, sobre todo, cuando existe un fondo constitucional apto para manifestar las consecuencias orgánicas del estrés. Por ello, en la civilización actual podemos ya hablar de “enfermedades de la civilización», que tienen una clara correspondencia con la persistencia orgánica de los mecanismos de respuesta orgánica al estrés, como son las enfermedades cardiovasculares y, en especial, la hipertensión, toda la patología derivada del aumento del tono muscular, con algias musculares y óseas de muy diversas localizaciones, el aumento espectacular de la diabetes, los estados de tensión y desequilibrio psíquico, etc.

Algunos Consejos:

• Trabaja en lo que disfrutes aunque ganes menos.

• En condiciones de estrés exterioriza tus sentimientos, sal a caminar inmediatamente o al menos haz una catarsis energética, (simula la lucha o huida).

• Tómate 10 minutos al día para reflexionar sobre lo que haces.

• Haz actividad física, si la disfrutas, si no muévete tanto como puedas.

• Siente placer, ojalá con métodos saludables.

• Programa y organiza tu vida, proyéctate.

• Ponte en el lugar adecuado, los demás te necesitan, pero tu también te necesitas a ti mismo, los demás ya se tienen a ellos (no te procastinices más).

• Esto te hara estar en mejor equilibrio y más consonante con el medio psicosocial, entonces serás más feliz y estarás menos enfermo.

Dr Cubrias
Medicina Integrativa