Hace años, exactamente en 1974, Marc Lalonde (1) creó un modelo en sanidad para estudiar los determinantes de salud de una población y los clasificó en cuatro categorías: 

1. ESTILO DE VIDA. El componente “estilo de vida” (2) representa el conjunto de decisiones que toma el individuo con respecto a su propia salud y sobre las cuales ejerce cierto grado de control. Desde el punto de vista de la salud, las malas decisiones y los hábitos personales perjudiciales conllevan riesgos que se originan en el propio individuo. Cuando esos riesgos tienen como consecuencia la enfermedad o la muerte, se puede afirmar que el estilo de vida de la víctima contribuyó a ello. Se considera el factor más modificable

2. FACTORES BIOLÓGICOS. Incluye todos los hechos relacionados con la salud, tanto física como mental, que se manifiestan en el organismo como consecuencia de la biología fundamental del ser humano y de la constitución orgánica del individuo. Incluye la herencia genética de la persona, los procesos de maduración y envejecimiento, y los diferentes aparatos internos del organismo, dada la complejidad del cuerpo humano, su biología puede repercutir sobre la salud de maneras múltiples, variadas y graves. Este elemento contribuye a la mortalidad y a toda una gama de problemas de salud, como por ejemplo las enfermedades crónicas, los trastornos genéticos, las malformaciones congénitas y el retraso mental. Los problemas de salud cuyas causas radican en la biología humana producen indecibles desdichas y costos altísimos para su tratamiento. (2) No son modificables.

3. SISTEMA SANITARIO. Incluye la práctica de la medicina y la enfermería, los hospitales, los hogares de ancianos, los medicamentos, los servicios públicos comunitarios de atención de salud, las ambulancias y otros servicios sanitarios. Este componente se define como Sistema de Atención en Salud. Habitualmente se gastan grandes sumas de dinero en tratar enfermedades que desde un principio podrían haberse prevenido. (2) Se considera modificable. 

4. MEDIO AMBIENTE. La mayoría de sus componentes no pueden ser controlados por el paciente, de ahí que se necesite actuaciones sociales, políticas y gubernamentales a gran escala. Está demostrado actualmente que la contaminación ambiental, el ruido y el cambio climático influyen negativamente en nuestra salud. Lo consideramos parcialmente modificable, pero no por el paciente. 

Cuando analizamos todos estos factores para explicarnos cualquier situación sanitaria que afecte a nuestra comunidad y lo relacionamos, tanto con la medicina occidental como con la Medicina Tradicional China, encontramos puntos de convergencia indiscutibles y en base a estos análisis es que tomamos decisiones y preparamos protocolos de actuación para atender nuestros pacientes. 


La vitalidad del ser humano se basa en la armonía de estos elementos que hemos visto y guarda estrecha relación con los sistemas endocrino y nervioso; por lo tanto si tenemos suficiente vitalidad entonces el sistema de defensa de nuestro organismo estará siempre dispuesto. 

Pongamos un ejemplo actual, el uso de una mascarilla. El aire que respiramos está SIEMPRE contaminado y tenemos una barrera o filtro pulmonar que nos defiende, pero existen algunos contaminantes que pasan estos filtros por lo que se consideran muy peligrosos; estos contaminantes son la PM (por las siglas en inglés “particulate matter”), el dióxido de nitrógeno y el ozono. La PM o materia particulada (3) consiste en una mezcla compleja de partículas tanto sólidas como líquidas que se mantienen suspendidas en el aire y que contiene, entre otros, materia orgánica donde incluimos a los virus. Pero también esos contaminantes atmosféricos afectan en endotelio vascular, provocan inflamación y los radicales libres secundarios al estres oxidativo, si es muy intenso y mantenido, acaba por lesionar y enfermarnos con gravedad en algunos casos. 

Este ejemplo que hemos desarrollado se refiere aparentemente al medio ambiente pero no es así, todos los factores descritos al inicio tienen una relación muy estrecha y no actúan aisladamente, los hemos separado solo para fines didácticos y hacernos entender. En la medicina tradicional china (MTC en lo adelante) toda la vitalidad (jing) la atesora el riñón; depende de la nutrición, el descanso adecuado y como reaccionemos a las distintas emociones. Cuando violamos estos elementos consumimos ese Jing o energía acumulado. El miedo o la tensión prolongada en el tiempo dañan también el riñón y “debilita” la energía y nuestras defensas, de ahí que sea factible que cualquier infección (vírica por ejemplo) sea capaz de enfermarnos. 

En base a estos estudios y trabajos investigativos, además de otros que no exponemos porque sería muy larga la lista, es que diseñamos los tratamientos para nuestros pacientes; los protocolos se individualizan e intentamos mejorar integralmente utilizando el mejor tratamiento disponible. 

Puedes comunicarte con nosotros y aclarar cualquier duda o pregunta que quieras hacernos. Estamos a vuestra disposición. Recuerda que debemos estar preparados física y mentalmente para enfrentar los retos de salud del momento actual. Podemos ayudarte.

Dr. Emilio Pérez Anchía

Referencias:

(1) Marc Lalonde (1929) Abogado y ex ministro de salud canadiense. 
(2) Amanda Galli, Marisa Pagés y Sandra Swieszkowski Colaboradores:Rubén Kervorkian, Hugo Grancelli, Patricia Blanco,Graciela Gimeno y Daniela Lobianco.
“FACTORES DETERMINANTES DE LA SALUD”, Buenos Aires, 2017.
(3) Jordi Bañeras Rius, Hospital Vall d’Hebron, “Contaminación y enfermedad cardiovascular”. CIENCIA CARDIOVASCULAR, Nº 136/2020.