La prevalencia estrogénica en la premenopausia compromete la salud de forma considerable

Hay una etapa de la vida de la mujer que se caracteriza por la llegada de la menopausia y, al menos 7 años antes, en muchas de ellas se asocia a un aumento del nivel de estrés, todo esto generado por los retos profesionales, familiares y la competencia del día a día. Si algo caracteriza a la mayoría de las féminas antes de esta alteración hormonal es el empuje energético que poseen para desarrollar un caudal de multitareas, fenómeno femenino casi exclusivamente.

En innumerables estudios se demuestra que la funcionalidad hormonal se ve afecta hasta 10 años antes de la menopausia y esto sienta un precedente negativo para que la mujer pueda continuar con este rendimiento. En efecto los niveles elevados de cortisol (hormona del estrés), hacen que los precursores de este se “gasten” con mucha más rapidez y la capacidad de reposición se ralentiza asociada a la merma hormonal inducida por la premenopausia, siendo la progesterona importante precursor del cortisol. Este fenómeno explica que en esta época las mujeres estén mas irritables, ansiosas, incluso mermen desde el punto de vista cognitivo y pueden alterar de forma crucial la calidad del sueño, situación que potencia lo anterior expuesto. Para ello, el aporte de precursores de progesterona endógena y la suplementación vía transdérmica de progesterona bioidéntica le devuelve la salud de forma consistente y garantizada.

Dr. Cubrías