Algunos Nombres comerciales de las Estatinas: Lescol, Cardyl, Zarator, Crestor, Pravacol, Zocor, Simvastatinas etc.

Con creces los medicamentos mas usados para controlar el colesterol, sin entrar en detalles son las estatinas, con un sin numero de marcas comerciales se prescriben diariamente y son parte del protocolo a seguir por médicos generales y especialistas ya no tan solo en aras de controlar el colesterol sino de otros «beneficios» asociados, que a la luz del conocimiento bioquímico básico son esperables, pues su uso con intenciones anti cancerígenas, por citar un ejemplo, esta basada en la capacidad de estas de mediar la inflamación, aquí debo recordar que el mejor sistema de modulación de la inflamación es regular el ratio Omega 3/6, lo cual podremos lograr a través de la alimentación y/o suplementación nutraceutica. Para rematar la FDA ha publicado recientemente una alarma de la capacidad de las estatinas en dosis medias altas para producir Diabetes Mellitus Tipo 2 y Deterioro cognitivo, Es  preocupante pues para que un organismo de este tipo haga una comunicación global de esta indole, el monte de problemas paralelos debe ser importante, o es que se ha acabado el tiempo de valides de las patentes para las estatinas, es una barbarie paralela, pero en cualquier caso devastador para los millones de usuarios que han consumido estos fármacos en dosis agresivas, generando patologías asociadas importantes

Estatinas Y Coenzima Q10

Desde el punto de vista bioquímico la síntesis de colesterol ocurre paralelamente a la síntesis de Coenzima q10, siendo esta ultima un antioxidante fisiológico de extremada importancia en la protección de nuestros vasos sanguíneos y corazón, cuando se usa estatinas se bloquea la síntesis de colesterol y también las de coenzima Q10, a traves de la enzima HMG Coa reductasa quedando desprovisto nuestros vasos y corazón de su protector natural , no es extraño encontrar que

hallan estudios que han demostrado la alta incidencia de insuficiencia Cardiaca en los usuarios de estatinas de forma crónica, si usted recibe la prescripción de un tipo de estas moléculas exija que se le suplemente con coenzima q 10 como mínima gestión protectora cardio vascular. Dr Cubrías

Las nuevas indicaciones de las estatinas

El uso preventivo de las estatinas, concebidas para combatir eventos cardiovasculares, sigue creciendo pese a que su beneficio real aún no se ha establecido
Las estatinas, unos agentes diseñados en principio para reducir los niveles de colesterol,
llevan camino de convertirse en una de las grandes referencias farmacológicas. Tanto se
están ampliando sus indicaciones que incluso se ha propuesto enriquecer el agua
corriente de las ciudades estadounidenses con estos fármacos. Su indicación más
reciente, el tratamiento antibiótico.
El tratamiento para la prevención de la hipercolesterolemia ha dejado de ser el único
objetivo de las estatinas, que son los medicamentos originalmente diseñados con este
fin. Expertos españoles han desentrañado su posible eficacia en el tratamiento del VIH.
Los mismos expertos son los responsables del hallazgo de sus efectos anticancerígenos o
sus beneficios para reducir diversos trastornos de naturaleza inflamatoria. Estos hallazgos
se han ido desprendiendo de las investigaciones realizadas para sacar agua clara de los
efectos de estos fármacos. Por ahora, su indicación oficial, según las instancias
reglamentarias, se circunscribe sólo a las enfermedades cardiovasculares, no sólo por su
capacidad para reducir los niveles de colesterol elevados, sino por su eficacia en prevenir
el desarrollo de aterosclerosis, isquemia coronaria y paro cardiaco.
La primera indicación complementaria fue publicada por Steven E. Niessen (Cleveland,
Ohio) en la revista New England Journal of Medicine. En su trabajo el investigador señala
que estos fármacos ejercen también una acción frente a la proteína C reactiva y la
reperfusión sanguínea, factores íntimamente ligados al riesgo cardiovascular. Niessen,
que acuñó esta circunstancia bajo la expresión de «efecto pleiotrópico de las estatinas»,
no hizo sino abrir con desmesurado optimismo una puerta a la especulación sobre el
potencial de las estatinas como agentes antiinflamatorios, a la par que
cardioprotectores. En la misma publicación se lamentaba de que tanto en Europa como
en Estados Unidos, «sólo entre el 30% y el 50% de los pacientes aptos» para el
tratamiento con estatinas estuviera recibiendo esta terapia.
Indicaciones paralelas
Entre las nuevas indicaciones de las estatinas destacan su
supuesto poder antibiótico y su capacidad para bloquear la
infección por VIH
A las primeras indicaciones siguieron estudios sobre eficacia de las estatinas en la
prevención del ictus, de la demencia vascular y la enfermedad de Alzheimer; los
resultados parecían prometedores. Los oncólogos han empezado a estudiar también a
estos agentes, y un trabajo de 10 años de seguimiento publicado hace unos meses en The
Lancet confirma efectos anticancerígenos de estos fármacos a largo plazo, aunque los
autores reclaman moderación en el optimismo y emplazan a llevar a cabo estudios de
mayor tamaño.
Por su parte, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) hizo públicas en 2003 unas
nuevas directrices clínicas en las cuales se recomendaba considerar el tratamiento con
estatinas en pacientes diabéticos para lograr una reducción de su riesgo cardiovascular,
incluso cuando sus niveles de colesterol estuvieran dentro de los parámetros
considerados normales.
Las recomendaciones emitidas por los expertos estadounidenses se basan en diversos
trabajos que habían estado evaluando los efectos beneficiosos de las estatinas en la
reducción del riesgo cardiovascular. Entre estos trabajos cabe destacar una investigación
británica publicada en The Lancet que fue la primera en oficializar que las personas que
toman estatinas disminuyen en un tercio las posibilidades de experimentar un ictus.
Sida e infecciones
Un grupo de investigadores españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) ha demostrado, por su parte, que las estatinas son capaces de actuar también
como agentes antirretrovirales e impedir la replicación del virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH). El estudio, llevado a cabo en colaboración con los hospitales La Paz y
Príncipe de Asturias, ambos de Madrid, y el Departamento de Farmacología de la
Universidad de Barcelona, apoya la eficacia de las estatinas sobre una muestra estudiada
de seis pacientes que no habían recibido hasta ese momento ningún otro tratamiento
contra el sida.
Los investigadores identificaron unas puertas en la membrana celular por las que el virus
penetra en la célula, y que curiosamente se caracterizan por presentar un gran contenido
en colesterol. Asimismo comprobaron que si se elimina el colesterol de estas puertas
mediante la administración de estatinas el VIH pierde su capacidad infecciosa. Además
de bloquear la infección de la célula, las estatinas impiden el proceso de expulsión de las
partículas virales una vez que el VIH ha penetrado, cerrándole la salida y evitando que
pueda infectar al resto de los linfocitos, células defensivas del organismo. Los científicos
españoles piensan que también se debe evaluar el efecto sinérgico de las estatinas y los
antirretrovirales, ya que se plantean que quizá tengan una acción complementaria y su
administración conjunta permita disminuir la dosis de antirretrovirales.
Otro hallazgo relacionado con las infecciones es la constatación de que las estatinas
reducen hasta en un 19% el riesgo de sepsis en los pacientes cardiópatas. La sepsis no es
más que una respuesta inflamatoria generalizada a una infección que, cuando es grave,
se acompaña de un fracaso multiorgánico. Los pacientes coronarios son particularmente
propensos a este fenómeno, que conlleva un elevado riesgo de muerte.
Parece que son varios los mecanismos que podrían explicar este efecto de las estatinas.
En animales de experimentación se ha demostrado que estos medicamentos disminuyen
la respuesta inflamatoria y activan las células del sistema inmune. Otra acción suya es la
reducción en la superproducción de óxido nítrico, sustancia implicada en la
vasodilatación y colapso circulatorio del choque séptico.
Investigadores de la Universidad de Washington adscritos al Howard Hughes Medical
Institute estadounidense han sido los primeros en objetivar la eficacia de las estatinas
como antibiótico frente a infecciones causadas por Streptococcus pneumonia y
Staphylococcus aureus. Los resultados de su investigación aparecen publicados en la
última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Sombras sobre los beneficios de las estatinas
El cálculo del riesgo y el beneficio define un cociente que forma parte de toda estrategia
de inversión; pero para los productores de estatinas este cociente no sólo es aplicable a
las vicisitudes mercantiles, sino también a la salud de los enfermos que están
consumiendo estos agentes. El infarto es la causa principal de hospitalización en personas
mayores de 65 años, y durante los últimos 20 años esta circunstancia ha supuesto una
inversión millonaria en la producción de estatinas con ganancias valoradas en 20.000
millones de dólares al año, lo que las convierte en los fármacos más rentables de la
historia de la medicina.
Investigadores de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá) han elaborado un
metanálisis reuniendo datos de cinco ensayos independientes de gran envergadura y
concluyen, pese a todo, que las estatinas reducen los infartos y los ictus en un exiguo
porcentaje (1,4%). Esto significa que de 71 pacientes hipercolesterolémicos tratados
preventivamente con estatinas por espacio de cinco años, podría prevenirse un solo caso
de infarto o ictus. No es que su tasa de efectos secundarios sea relevante (1,8%). Pero sí
que lo es que dicha tasa de complicaciones supere la capacidad para prevenir un ictus o
un infarto. No obstante, se debe tener en cuenta que las estatinas no se administran por
separado, sino formando parte de un cóctel consensuado por las principales sociedades
de cardiología y que eleva el listón preventivo a cifras mucho más respetables.
Sin embargo, no se trata en ningún caso de una panacea gratuita. Peter Langsjoen
(Universidad de Texas) ha identificado una relación entre el elevado incremento del uso
de estatinas y un aumento en la incidencia de insuficiencia cardiaca congestiva. El
experto, que ha llegado a bautizar este fenómeno como «miocardiopatía causada por
estatinas», culpa a estos agentes de inhibir la coenzima Q10 y, por esta vía,
desencadenar también un infarto. En 1985, Karl Folkers había demostrado que en tejidos
infartados había un nivel reducido de coenzima Q10 y que a menor nivel de esta enzima,
peor es el infarto. El 5 de septiembre del 2001, una carta de 14 expertos internacionales
dirigida a la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense rezaba: «Es
apremiantemente preciso que la comunidad científica […] y los organismos reguladores
se aseguren de que no estemos creando, involuntariamente, un déficit que representa un
peligro para la vida […] en muchos millones de pacientes». Cinco años después, las
estatinas se siguen prescribiendo de forma preventiva en todo el mundo bajo el
convencimiento de que el beneficio que proporcionan es muy superior al riesgo que
podrían implicar.

Dr CubriasMedicina Integrativa