“El 80 por ciento de las personas que acuden al médico general con dolor inexplicable padece algún tipo de trastorno depresivo no diagnosticado”

 

Resulta que es una realidad que los medicos en general prestan escasa atención y/o valor al componente emocional cuando hay un signo físico por medio (por ejemplo, un dolor). En muchas ocasiones dirigen sus terapias hacia el mismo, tratando la consecuencia y no la causa del suceso. Por otro lado, está la poca aceptación del paciente de que de base puede presentar un cuadro depresivo. No obstante, las causas de esto están dadas por el poco tiempo que se les dedica a explicar la relación de dichos estados neurológicos con el organismo en general, y la acción social de estigmatizar a los pacientes portadores de los mismos.

Demos una mirada real desde el punto de vista integrativo (holístico) a estas situaciones:

En principio, es muy extraño, por no decir imposible, que algún ser humano durante su vida no experimente situaciones que se podrían catalogar de depresiones y que, en realidad, responden a este concepto. Analizando más fondo el tema, podemos decir que nuestra condición de bienestar está relacionada con varios puntos muy importantes que pasaremos a explicar :

  •  Desde la concepción del ser humano y su formación en el útero materno existen variables importantes que pueden afectar negativa o positivamente su condición neurológica– emocional. Incluso antes, durante los meses previos a la concepción, en esta etapa la calidad nutricional de la madre tiene un peso muy grande. Resulta que es muy escaso el aporte de Ácido Docosahexaenoico  (DHA) en la comida del día a día y nuestro organismo no es capaz de sintetizarlo, por lo que se hace más necesario la ingesta dietética. Muchas veces es necesaria la suplementación, de tal manera que es primordial aportar a la madre, previo a la concepción, durante y después de la misma.

Fijemonos que este ácido graso es indispensable para la formación del sistema nervioso central del feto, así como para desarrollar estructuras que determinaran la adecuada agudeza visual del bebé.

El 60% del peso seco del cerebro es grasa y de ello un gran porcentaje es DHA. Luego existen una serie de condiciones como el hábito de fumar, las infecciones, la presencia de enfermedades cardiometabólicas, los accidentes durante la gestación y el parto… que pueden también afectar neurológicamente al feto. Aunque sin duda es mucho menos frecuentes que el déficit de DHA, que las puede afectar a todas por igual. La existencia de estas alteraciones o no resultarán en un sistema nervioso central fuerte o débil, como solemos llamarlo en el argot médico y, a su vez, esta condición favorecerá el desarrollo de una condición predepresión o no.

  • Las condiciones medioambientales y familiares tambien influyen de forma importante, pues por muy fuerte que sea un sistema nervioso central, un medio hostil sociofamiliar terminará por afectarlo.
  • La inseparable genética, marca su existencia e influye también.
  • Los conflictos sociales de intentos no logrados y la capacidad de aceptación de los mismos también tienen capacidad para deteriorar nuestro rendimiento neurológico. Es necesario destacar que todos estos conflictos genéticos, sociales y las deficiencias nutricionales afectarán el equilibrio entre la existencia de sustratos cerebrales (materia prima para el cerebro) – la formación de neurotransmisores (sustancias capaces de mantener un adecuado paso de la información de una neurona a otra) y el gasto de los mismos, predominando un déficit de sustrato por la pobre calidad nutricional de muchos de los alimentos que ingerimos en la actualidad y un gasto excesivo de los neurotransmisores.

Creo que teniendo en cuenta esta base, las cifras de este estudio son entendibles e incluso puede que sean superiores. Además, no deberíamos estigmatizar a nadie por estar pasando por una condición de este tipo, que es totalmente solucionable si se plantean herramientas terapéuticas integrativas, pues la medicina alopática aporta antidepresivos trabajando solo en el punto medio de este nexo tan importante entre sustratos cerebrales- neurotransmisores y gasto de los mismos.

Es por ello que suelen ser muy lentos los beneficios de estas terapias y además temporales, sabemos que los pacientes que han tenido depresión, con frecuencia vuelven a recaer. Sin embargo, si diseñamos una estrategia holistica en la cual trabajemos sobre los tres puntos llegaremos a condicionar un medio que sea menos vulnerable y, con ello, podríamos hablar de curar una depresión.

En síntesis, la bioquímica cerebral alterada por una causa u otra es basicamente el medio de cultivo para que se desarrollen cuadros depresivos.

Dr. Cubrías
Medicina Integrativa