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Las personas sometidas a estrés crónico son más proclives a la obesidad
Obesidad y stress: «relaciones peligrosas»

(Dpyma)
Las personas sometidas a estrés crónico suelen ser más proclives a desarrollar el tipo de obesidad que se asocia con un mayor riesgo cardiovascular: la abdominal.

No es igual obesidad central/abdominal que obesidad periférica/gluteofemoral. La obesidad gluteofemoral se localiza en la zona de glúteos y muslos, es más propia de la mujer y no se asocia con riesgo cardiovascular. Sin embargo, la obesidad central o abdominal se caracteriza por la acumulación de grasa en el tronco y especialmente en el abdomen, tanto en el espacio subcutáneo como en la región intraabdominal. Es precisamente esta última forma la que guarda una estrecha relación con el riesgo cardiovascular, aumentándolo significativamente.

«La asociación de obesidad abdominal y riesgo cardiovascular es un dogma médico indiscutible. Está demostrada la relación entre estrés y obesidad central y entre ésta y el riesgo cardiovascular, quedando igualmente vinculado el estrés al riesgo cardiovascular», ha declarado el Dr. Francisco Javier Tébar, Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital La Arrixaca de Murcia y presidente del Comité Organizador del VII Congreso de la SEEDO. Para este experto, «no cabe duda ya de que las personas con estrés crónico ven incrementado el depósito de grasa intraabdominal, elevando de esta forma su riesgo cardiovascular».

Aunque pueden ser varios los mecanismos implicados en la obesidad asociada al estrés, es fundamentalmente una hormona (el cortisol o cortisona), que es el nexo de unión entre estrés y obesidad. La producción de cortisol se realiza principalmente en la corteza de la glándula suprarrenal ante el estímulo del eje hipotálamo –hipófiso- suprarrenal, que se autorregula según la cantidad de cortisol circulante y las necesidades del organismo. Pero, independientemente, a nivel periférico el cortisol puede transformarse en cortisona (que es una hormona menos activa), al igual que la cortisona puede transformarse en cortisol.

En el tejido adiposo hay una mayor transformación de cortisol a cortisona, lo que induce un estímulo del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal y, por tanto, aumenta la producción de cortisol, hormona que induce cambios en la distribución de la grasa (dando lugar a un incremento de la grasa intraabdominal).

Ante el estímulo crónico de estrés, según ha explicado el Dr. Tébar, «la producción de cortisol se incrementa y el estado de hipercortisolismo induce una menor respuesta periférica de esta hormona por bloqueo de su receptor, lo que empeora progresivamente la situación». En definitiva, destaca este experto, «el estrés crónico a través de un hipercortisolismo mantenido provoca un incremento de la grasa abdominal, con su correspondiente riesgo cardiovascular».

Por otra parte, en un estudio de la Dra. María Dolores García Prieto, del Grupo de Investigación Básica y Clínica en Obesidad de la Universidad de Murcia, se objetiva que hombres y mujeres responden de forma diferente al estrés y en relación a esta respuesta existe una diferente distribución de la grasa corporal entre ellos. En el estudio se han incluido 335 personas, seleccionadas de una muestra de 1299 hombres nacidos en los primeros 6 meses de 1948 y 959 mujeres nacidas en los primeros 6 meses de 1960, a quienes se le realizó una serie de cuestionarios de percepción de estrés, exploraciones antropométricas y analíticas.

Otro dato relevante que se extrae de este estudio, realizado en el ámbito de Murcia, es que demuestra que una cosa es el estrés que percibimos y otra la respuesta del organismo a dicha situación. Así, la población murciana estudiada tiene, en comparación con otras poblaciones, la sensación de sufrir menos estrés, lo que contrasta con la elevada prevalencia de obesidad y síndrome metabólico en esta comunidad autónoma.

El síndrome metabólico es una situación fisiopatológica y clínica a la que hoy en día se le asocia el mayor riesgo cardiovascular. El síndrome metabólico se caracteriza por la presencia de obesidad abdominal, caracterizada por un perímetro de cintura igual o mayor a 94 cm en el hombre e igual o mayor a 80 cm en la mujer que asocie dos de los siguientes cuatro factores de riesgo: glucemia igual o mayor a 100 mg/dl, triglicéridos igual o mayor a 150 mg/dl, HDLc menor de 50 mg/dl en mujeres y 40 mg/dl en hombres y tensión arterial igual o mayor a 130/85 mmHg. En el estudio de la Dra. García Prieto valoradas las personas con los criterios de NCETP-ATPIII menos estrictos, el 22 % de la población presentaba síndrome metabólico.

La relación entre estrés y obesidad será uno de los ejes centrales del programa científico previsto para el VII Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, que espera reunir a cerca de un millar de expertos en Murcia del 19 al 21 de octubre.

Se ha diseñado un programa científico de eminente carácter multidisciplinar, atendiendo a la máxima actualidad en investigación básica y en la asistencia clínica de la obesidad y de los factores de riesgo asociados. Aparte de cursos de formación precongreso, centrados en revisar las actuales evidencias existentes sobre obesidad y en las acciones terapéuticas que se deben llevar a cabo, se hablará sobre la obesidad en la infancia, la relación entre la obesidad y las hormonas, el papel de la dieta en el tratamiento de la obesidad o los beneficios y limitaciones de la cirugía para controlar este problema de salud.

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