Es posible que esta mañana halla sido una de las mas agradables en nuestro batallar profesional, cuando hemos recibido este articulo en el cual un colega madrileño investigador, que radica y ejerce en estados unidos llama a la reflexión objetivamente del gran error conceptual que se ha venido llevando a las universidades formadoras de médicos y nutricionistas, con respecto al papel de los carbohidratos en el metabolismo energético, este paradigma es sin duda una clave importante en la génesis de la pandemia de la obesidad, que si esta provocando una mortalidad impresionante además de un gasto sanitario enorme, cuando se convierte esta situación de aumento considerable en los depósitos de grasas en la madre de las enfermedades, al generar directa e indirectamente diferentes mecanismos que terminan induciendo a la expresión de patologías que podemos portar genéticamente y haciendo que estas se presenten a temprana edad, no sin mermar considerablemente nuestro rendimiento físico e intelectual desde edades tempranas.

Hemos recibido en consulta centenares de pacientes que se sorprenden de los beneficios clínicos obtenidos (amplio espectro de enfermedades) al corregir su programa nutricional aplicando el concepto que defiende muy objetivamente el Dr. Jaime Brugos y que nosotros veníamos observando desde el análisis de el metabolismo energético, imbricando lo forzado que hacemos trabajar nuestro ciclo de krebs, aspecto de extremada importancia a la hora de hablar de salud y enfermedad, aprovecho para afirmar una ves mas que cualquier paciente que porte una u otra patología , una ves evaluado objetivamente, y corrigiendo su condición y programa nutricional, obtendrá un beneficio considerable en su calidad de vida.

Os dejo con el artículo en cuestión y me gustaría que participasen enviando al blog sus experiencias clínicas y sus dudas de esta forma podremos aclarar conceptos y mejorar nuestra salud en general

Dr. Cubrías

Un error en la clasificación de los carbohidratos favorece la obesidad

Miami (EEUU),3 nov (EFE).- La mala alimentación y el alarmante crecimiento de la obesidad en el mundo occidental se debe en buena parte a un error científico que fue además un factor determinante en el diseño equivocado de la pirámide de los alimentos en EEUU.

La mala alimentación y el alarmante crecimiento de la obesidad
en el mundo occidental se deben en buena parte a un error científico
que fue además un factor determinante en el diseño equivocado de la
pirámide de los alimentos en Estados Unidos.
Esta es la tesis que defiende el doctor y nutricionista español
Jaime Brugos en un libro que será presentado este mes en España, en el
que afirma que se ha clasificado, de forma equivocada, a los
carbohidratos como nutrientes comparables a las proteínas y las
grasas.
El problema parte de una errónea interpretación del ciclo de
Krebs, elaborado por el científico alemán Hans Adolf Krebs y que le
valió en 1953 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, según Brugos.
Jaime Brugos, investigador madrileño doctorado en la Universidad
Estatal de Columbia, explicó que los estudios de Krebs indujeron, de
forma equivocada, a considerar a los carbohidratos como nutrientes
esenciales comparables y equivalentes a las proteínas y las grasas.
«Es un error histórico muy grave ya que, desde hace mucho
tiempo, debimos haber enseñado a la población que hay dos nutrientes
esenciales que son: proteínas y grasas (componentes químicos de todas
nuestras células), mientras que hemos de diferenciar y contabilizar
aparte a los carbohidratos que solo pueden ser considerados como
combustibles que aportan una energía que, si no se utiliza, se
convertirá en grasa», declaró el investigador.
«Esto, que parece una cuestión semántica sin mayor importancia,
es un nuevo y revolucionario concepto que transforma radicalmente
todos los esquemas de nutrición y dietética mantenidos durante el
último medio siglo», agregó Brugos, autor del libro Isodieta (Dieta
Isolipoprotéica) en el que establece las pautas para una verdadera
«revolución de la nutrición».
«Me horroriza cada vez que veo a esos pobres niños inflados como
globos, condenados para toda la vida a pelear con la obesidad, a
padecer enfermedades degenerativas y a morir mucho antes de lo que
debieran», dijo Brugos en su consultorio de Miami.
Debido a ese «error histórico», según Brugos, la Asociación
Médica Americana ha realizado recomendaciones inapropiadas que a su
vez fueron transmitidas por organizaciones gubernamentales de Estados
Unidos a todo el mundo mediante la publicación de la pirámide de los
alimentos, el principal método utilizado para sugerir la variedad de
alimentos a consumir en forma cotidiana.
Brugos destacó que con esa pirámide, que fue elaborada por
primera vez en 1992 y modificada en el 2005, se ha venido
recomendando, por ejemplo, un 55% de carbohidratos (combustible) de
igual forma para personas delgadas y con una extraordinaria actividad
física que para aquellas otras que son obesas y, además, llevan una
vida sedentaria.
«No se deben recomendar iguales porcentajes de nutrientes para
necesidades tan opuestas», dijo.
«Esto significa que muchas personas con sobrepeso y sedentarias
consumen mucho más combustible del que debieran y muchos menos
nutrientes esenciales de los que su cuerpo necesita, llegando a
situaciones donde se dan casos de personas obesas que sufren,
simultáneamente, de anemia o desnutrición», señaló Brugos.
El doctor opina que otra falacia que ha contribuido a dificultar
la lucha contra la obesidad ha sido la de considerar a las frutas y
verduras como alimentos completos y nutritivos, que no engordan.
«Aunque eso suene muy bonito y ecológico, es rigurosamente
falso, (las frutas y verduras) son alimentos pobres en proteínas y
grasas, además de que en sus procesos de comercialización, almacenaje
y cocinado se les hace perder un altísimo porcentaje de vitaminas»,
explicó.
Otro error, de acuerdo con Brugos, es la reiterada recomendación
de que para adelgazar hay que comer menos, lo que siempre produce
desnutrición y puede conducir a la anorexia. Para adelgazar hay que
comer menos «calorías vacías» y más «nutrientes esenciales».
Una equivocación adicional, según el doctor, son las constantes
recomendaciones de reducir la ingesta de grasas que son tan esenciales
e imprescindibles como las proteínas para lograr una perfecta
regeneración celular y luchar contra el envejecimiento.
«En las últimas cuatro décadas se ha satanizado a las grasas y
la drástica reducción de su consumo en Estados Unidos y en otros
países desarrollados ha traído consigo graves deficiencias
nutricionales que, paradójicamente, han contribuido al incremento de
la obesidad y de todas las enfermedades degenerativas», dijo.

Fuente: Miami, noviembre 3/2009 (EFE)

Dr Cubrias
Medicina Integrativa