Analizamos un estudio reciente que afirmó que comer gluten engorda

El trigo se introdujo en la dieta humana hace unos 9.500 años en la región del Mediterráneo como parte de la «Revolución Neolítica», cuando los humanos comenzaron a pasar de la caza y la recolección de alimentos a la agricultura establecida. Hoy, la producción mundial de trigo se estima en 723 millones de toneladas por año.

El gluten es una proteína única en el sentido de que nuestros cuerpos no poseen las enzimas necesarias para descomponerlo por completo (sí lo descomponemos en su mayor parte), lo que permite que los fragmentos de la proteína de gluten persistan en el intestino delgado. En individuos susceptibles, esto puede desencadenar tres formas principales de reacciones al gluten:

  1. Alergia al trigo
  2. Enfermedad celíaca
  3. Sensibilidad al gluten no celíaca

Las dietas sin gluten se recomiendan claramente para personas con enfermedad celíaca o para personas con sensibilidad al gluten. Sin embargo, la popularidad de las dietas sin gluten para el tratamiento de innumerables otras condiciones de salud se ha disparado en los últimos años. Las ventas de alimentos sin gluten crecieron un 34%, casi $1 mil millones en los últimos cinco años, y comúnmente se recomienda evitar el gluten tanto para la pérdida de peso como para afecciones crónicas.

Sin embargo, hasta la fecha había poca o ninguna evidencia que respaldara el uso de una dieta libre de gluten para facilitar la pérdida de peso. Sin embargo, se han utilizado cada vez más para muchas otras afecciones de salud, como la obesidad, a pesar de la relativa falta de evidencia que respalde un vínculo entre el consumo de gluten y el aumento de peso. El estudio actual buscó investigar si el gluten de trigo causa aumento de peso y exploró posibles mecanismos.

¿Cuáles fueron los hallazgos?

El consumo de gluten provocó un aumento de peso y aumento de grasa y una disminución del gasto energético independientemente de la dieta de fondo, aunque los efectos fueron más pronunciados en ratones alimentados con una dieta alta en grasas. Además, el consumo de gluten se asoció con numerosos cambios en la expresión génica y marcadores inflamatorios y metabólicos en el tejido adiposo marrón, subcutáneo y visceral. Los péptidos de gluten intactos parecieron ingresar al torrente sanguíneo poco después del consumo y fueron detectables dentro del hígado y el tejido adiposo visceral.

¿Qué nos dice este estudio?

El estudio nos dice que los ratones que consumieron el equivalente a 20 rebanadas de pan de trigo integral diariamente (en términos de contenido de gluten) tuvieron alteraciones metabólicas que promueven un menor gasto de energía y una mayor ganancia de grasa, posiblemente a través de un efecto directo sobre el tejido graso. Cómo se desarrollaría este estudio en humanos sigue sin estar claro.

El panorama

Investigaciones anteriores (principalmente de naturaleza observacional) han establecido un vínculo entre una mejor salud y el consumo de granos integrales, pero esto puede no aplicarse específicamente al trigo. En consecuencia, tal vez una dieta integral sin gluten de trigo sea beneficiosa, aunque futuras investigaciones necesitarán investigar cómo el gluten de trigo influye específicamente en la salud de los humanos.

Estudio original: Pubmed

Revisión del artículo: Examine.com