Llevamos toda la vida escuchando que «el desayuno es la comida más importante del día». Nos lo han dicho nuestros padres, médicos, blogueros de salud y campañas publicitarias. Pero las ventajas para la salud de consumir un desayuno regular se han sobrevalorado. Diversos estudios de observación muestran que, en promedio, los patrones de desayuno tienen un IMC más alto. Sin embargo, los ensayos clínicos han demostrado que la preferencia personal es un factor crítico. Algunas personas compensarán inconscientemente todas las calorías que se saltaron en el desayuno, mientras que otras no sentirán antojos de la misma magnitud. 

En un ensayo, las mujeres que no desayunaban habitualmente fueron obligadas a consumirlo; ganaron casi 2 libras en cuatro semanas. Las respuestas individuales varían, así que no intentes forzarte a seguir un patrón de alimentación que no te sienta bien o que no puedas mantener, puede terminar siendo contraproducente. Otra afirmación popular es que omitir el desayuno puede ralentizar su metabolismo. Pero los estudios en personas delgadas y con sobrepeso han demostrado que omitir el desayuno no ralentiza inherentemente su tasa metabólica en reposo (RMR).

No es necesario desayunar para estar saludable o perder peso. Debe basar su consumo de desayuno en sus preferencias y objetivos personales. Siéntase libre de experimentar para ver si quiere hacer que saltarse el desayuno sea un hábito. Puede hacerse valorar por un profesional sanitario competente en materia metabólica y desde la clinica le podemos ayudar si decide a explorar su condición de salud.

Fuente: examine.com