Impresiona cómo muchos oncólogos todavía le dicen a sus pacientes que «pueden comer de todo». Hay tanta bibliografía que demuestra lo contrario y que está publicada en las bases médicas, como el Pubmed y el Cochrane, que llama la atención que sigamos empeñados en valorar lo que queremos y despreciar lo que no controlamos. Por suerte hay oncólogos de talla mundial, como el Dr. Pere Gascón, que no piensan así.

Generalidades importantes de la alimentación y el Cáncer

Nuestros alimentos deben tener una relación de ácidos grasos esenciales omega 6 versus omega 3, idealmente de 1/1. La alimentación habitual en la actualidad europea anda por un ratio cerca de 30/1, esto inclina la balanza mucho hacia la inflamación crónica y, con ello, al cáncer, entre otras patologías. Algo similar ocurre con los alimentos ricos en harinas refinadas y azúcares, carnes rojas ricas en grasas, otras carnes de producción acelerada hormonalmente, lácteos, aceites hidrogenados parcial o totalmente y los alimentos procesados. Todos estos potencian la inflamación crónica, estrés oxidativo y, también, la acidemia extracelular, otro fenómeno absolutamente pro-canceroso. En el caso de las carnes ricas en hormonas y antibióticos actúan paralelamente como disruptores endocrinos (alterando nuestras hormonas), fenómeno que potencia la capacidad de desarrollar alteraciones metabólicas que, directa o indirectamente, guardan relación con enfermedades cardio vasculares y el cáncer.

Otra situación que debemos tener en cuenta es la forma en que cocinamos nuestros alimentos. Es crucial darle valor a los crudos, evitar la sobre cocción a más de 110 grados, idealmente usar robots de cocina para evitar subir de esta temperatura y/o uso de la olla de presión a fuego lento, con el objetivo de evitar desnaturalizar las proteínas y generar formas carcinogénicas (generadores de cáncer) de los alimentos, por ejemplo el dorado de las carnes. Lo ideal sería poder llevar un programa dietético vegetariano con la adecuada relación de alimentos para garantizar el aporte proteico necesario. El aporte de proteínas ricas en un aminoácido llamado metionina se ha visto asociado a mayor riesgo de cáncer, lo cual es entendible por la participación de este aminoácido en el proceso de metilación el cual puede apagar o encender los genes pro neoplásicos

El estrés es aquel generado por la ansiedad, la incertidumbre, los conflictos no resueltos, los resentimientos, el aislamiento social, el rencor, etc. Todas estas condiciones inducen de forma marcada la inflamación crónica, el estrés oxidativo y por si fuese poco atiborra negativamente a nuestro sistema inmunológico, el cual debe estar siempre en las mejores condiciones posibles para inducir la apoptosis (muerte celular programada) que permite que las células cancerígenas que se forman a diario no proliferen; este es un factor extremadamente importante que apenas se tiene en cuenta, el estrés genera cáncer, el cáncer genera estrés, y una vez que esta última relación sucede, el paciente necesita con carácter urgente contar con medidas que le permitan modular esta condición y optimizar su actitud frente al proceso, de esta manera estimula su propio sistema inmune. El amor de la familia, la comprensión, la meditación, y el apoyo de algún profesional del área Psicológica suele ser muy necesario. Es extremadamente interesante como se ha demostrado que una actitud positiva trabajada desde el subconsciente, puede modificar el accionar de nuestras membranas celulares en forma positiva incluso sin modificar la dieta. El Dr. Bruce Lipton, biólogo molecular norteamericano, lo expone de forma muy didáctica en su libro La biología de las creencias, el cual les invito a leer.

Dr. Cubrías