Muchas veces nuestra edad cronológica no coincide con la edad real de nuestro organismo. Cada vez hay más jóvenes con patologías que antes correspondían a sus abuelos, mientras que muchos abuelos, preocupados por su salud y prevención, se conservan saludables durante muchos años.

Ante esta situación, muchos laboratorios en el mundo entero trabajan para trasladar los descubrimientos científicos que se dan en el campo de la medicina Antienvejecimiento hacia tratamientos humanos. En esta búsqueda diseñaron una prueba de edad funcional que puede validar las intervenciones cuya meta es de retardar o revertir el proceso del envejecimiento.

¿Por qué es tan útil esta prueba?

El dispositivo AgeMeter mide los biomarcadores funcionales de los pacientes, estimando la edad en la que una persona funciona físicamente, lo que le permitirá a los médicos validar las evaluaciones que resultan de las intervenciones genéticas y biológicas contra el envejecimiento, y de comparar fiablemente los resultados entre diferentes pacientes, estudios y enfoques.

La capacidad de cuantificar fácilmente la eficacia de un tratamiento para el envejecimiento resulta extremadamente útil para saber en todo momento cómo evoluciona nuestro paciente. Esto nos permite ir un paso más allá en la personalización de nuestros tratamientos.

Como dijo el Dr. David Sinclair, de la Universidad de Harvard: «Un dispositivo como este, que puede estimar con precisión y rapidez la edad biológica, es muy necesario en el campo de la salud y supone un gran beneficio para las personas interesadas ​​en cambiar la trayectoria de sus vidas»